La tormenta de verano del 31 de enero de 2026 dejó en evidencia la vulnerabilidad de la Región Metropolitana frente a eventos extremos de precipitación. En pocas horas, se registraron lluvias intensas e inusuales para la temporada, con impactos como cortes de suministro eléctrico para más de 26.000 clientes, deslizamientos de tierra y el desborde del Canal Santa Marta.
Este evento se presenta como un caso de estudio para analizar las precipitaciones extremas en la RM y sus implicancias en un contexto de cambio climático, destacando la urgencia de fortalecer la adaptación y resiliencia urbana.